BLOG

Cuando escucho

Llueve

Comunicación

La comunicación se produce por contacto; un contacto de gestos, golpes o caricias, verbal u oloroso; un contacto completo, sin distancia, con máscaras y oscuridades sacadas a la luz u ocultas tras la corrección tribal. En la comunicación se pasa del «nazco, crezco y estoy aquí, vivo» al «estoy aquí, contigo; ahora existo a tu lado, por ti y para ti, para bien o para mal».

No estoy en contra del progreso, ni de las redes sociales, ni de la IA, ni de los coches, ni de las herramientas; pero sí me gustaría que nada acabara con la intensidad de compartir hasta las últimas consecuencias y de darse la oportunidad de amar y comprender «lo distinto», de descubrir, sin algoritmos, como un niño, aquello que nos aguarda a la vuelta de la esquina… sin miedo, persiguiendo la alegría.

A esta edad…

No puedo decir que me satisfaga la edad que tengo, pero no hay otra que aguantarse. Como es lógico, yo preferiría tener mis células jóvenes, activas y generosas, reactivando cada parte de mi cuerpo al instante, con una química impecable y llenita de serotonina. Pero, ya que no es así, sería un alivio que alguien nos concediera el mérito de la experiencia y, si es posible, que no se prescindiera de las personas a partir de los 45 años como si no aportaran valor a la sociedad.

Señoras y señores: estamos todos vivos, formamos parte de este cada vez más enrevesado mundo y, lo que es obvio, es que estamos en la etapa que nos corresponde. A vosotros, con suerte, también os tocará. Hemos abierto camino y, para pasmo de jóvenes incrédulos, seguimos haciéndolo. Ante el edadismo, respeto mutuo.

Algo tendrán los mayores cuando dan tanto la coña. Y, si no, que se lo pregunten a algún que otro mandatario… Bueno… ¡Igual los jóvenes tienen más razón que un santo!